Hoy celebramos a San Miguel de La Palma, una onomástica que este año toma un cariz especial, por las circunstancias que nuestra isla está atravesando.
Me hubiera gustado estar esta mañana en el templo de Tazacorte, para poder trasladarle a nuestro patrón la ofrenda de todos los palmeros. Una ofrenda que cada año presentamos como una petición y una acción de gracias a quién, desde hace más de cinco siglos, los palmeros imploramos como protector de la isla.